Willy Strohmeier
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 Que es el matrimonio entonces? Es verdaderamente triste cuando uno se da cuenta del estado moral de nuestra sociedad, donde el casarse y re-casarse es visto como algo normal e incluso recomendable, como lo ve el visitante anterior.
Parece que olvidamos que el matrimonio es un sacramento antes que un simple contrato legal. Ante Dios, el matrimonio sacramental es indisoluble, no importa cuantas veces uno se divorcie, un matrimonio valido, sacramental es, en verdad "hasta que la muerte los separe". Nos guste o no.
Las excusas como "si la persona es violenta" o "si el esposo es un inútil", son simplemente excusas. Uno esta libre de separarse de la persona si la situación lo requiere por el bien físico o moral de una o ambas partes. Pero ambas partes no son libres de casarse nuevamente e incurrir en adulterio. Por la boca misma de Nuestro Señor Jesucristo: "Aquel que se divorcia y se casa nuevamente comete adulterio". Tan seria fue esta afirmación de Nuestro Señor, que los discípulos comentaron "Si este es el caso de un hombre con su esposa, entonces no es conveniente el casarse". (Mat. 19) Nuestro Señor luego habla del estado virginal al que algunos son llamados (no todos), en inmediatamente después bendice a los niños (que son el producto del matrimonio).
El matrimonio es indisoluble y es una institución sagrada, lo cual nuestra sociedad parece querer olvidar. Esta es la razón por la cual la Santa Iglesia Católica, hoy requiere que las parejas tomen clases pre-matrimoniales, para que así entiendan el compromiso de por vida que están haciendo.
Muchas veces, el matrimonio requiere sacrificio, sacrificio de uno mismo en favor de la pareja y/o de los niños. Pero en una sociedad egoísta, la pareja y los hijos(as) pasan a segundo plano después de uno. Aquel que se cree infeliz en su matrimonio va a buscar su "felicidad" en otro lado, incluso cuando el resto de la familia sufre infinitamente.
Pero es imposible en este corto mensaje poder hacer un buen examen de lo que es el matrimonio, el sacrificio heroico que muchas veces requiere, y la sublime recompensa que Dios da a aquellos que lo emprenden como una senda a su santificación y la de su familia.
Quepa decir que parejas que esten contemplando casarse, deben tomar el matrimonio con mucha cautela y calma, tomar aviso de personas de buen carácter moral, y contactar a su parroquia con anticipación para hacer los arreglos pertinentes.
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