Oraciones para antes del estudio De Santo Tomás de Aquino Siete años de indulgencia Oh Creador inefable, que de los tesoros de tu sabiduría formaste tres jerarquías de Ángeles y con maravilloso orden las colocaste sobre el cielo empíreo, y distribuiste las partes del universo con suma elegancia.Tú que eres la verdadera fuente de luz y sabiduría, y el soberano principio, dígnate infundir sobre las tinieblas de mi entendimiento un rayo de tu claridad, apartando de mí la doble oscuridad en que he nacido: el pecado y la ignorancia. Tú que haces elocuentes las lenguas de los niños, instruye mi lengua e infunde en mis labios la gracia de tu bendición. Dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facilidad para aprender, sutileza para interpretar, y gracia copiosa para hablar. Dame acierto al empezar, dirección al progresar y perfección al acabar. Tú que eres verdadero Dios y verdadero Hombre, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén De San Ignacio de Loyola Tres años de indulgencia. Plenaria al mes Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi inteligencia y toda mi voluntad, en fin, todo lo que tengo y poseo; Vos me lo disteis, yo os lo devuelvo; todo es vuestro, disponed de todo eso según vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y vuestra gracia, que eso me basta. Amén Oración a San Miguel Arcangel San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra las asechanzas del Enemigo. Reprímale Dios, pedimos suplicantes. Y tú, oh Príncipe de la milicia celestial, con el poder que te ha sido concedido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
| ||||||
[ Regresar al índice de Secciones | ] | ||||||
|



Oh Creador inefable, que de los tesoros de tu sabiduría formaste tres jerarquías de Ángeles y con maravilloso orden las colocaste sobre el cielo empíreo, y distribuiste las partes del universo con suma elegancia.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra las asechanzas del Enemigo. Reprímale Dios, pedimos suplicantes. Y tú, oh Príncipe de la milicia celestial, con el poder que te ha sido concedido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
