¡Rechazemos el "Código Da Vinci"! Sobrada razón tiene el Cardenal Juan Luis Cipriani, al señalar que la novela de Dan Brown, El Código Da Vinci, es "una blasfemia y una burla contra Dios", y que los católicos "no debemos ser indiferentes, ni quedarnos dormidos ante este insulto al Todopoderoso". Tanto más que dicha novela hace parte de una reciente ola de ataques a la Iglesia, entre los cuales sobresale la publicidad dada al "evangelio de Judas" (saludado por la propaganda como una gran novedad, aunque ya se lo conocía desde hace 1700 años...).
De hecho, la trama vertiginosa y cautivante de la novela de Brown conduce a poner en duda los fundamentos del cristianismo y la divinidad de Jesucristo. Los principales personajes, todos ellos anticatólicos, son presentados como espíritus llenos de sabiduría y sagacidad, mientras que a los personajes católicos se los muestra llenos de defectos: necios, torpes, fanáticos y hasta criminales.
Tras una ardua escapatoria de la policía francesa, los "héroes" de la película, un norteamericano "profesor de simbología religiosa" y una investigadora francesa (nieta de un museólogo víctima de un misterioso crimen) aterrizan en Inglaterra y son protegidos por un "Historiador de la Corte" inglesa, quien les revela varios "secretos" supuestamente encubiertos por la Iglesia Católica: que Jesucristo no era Dios, que estaba casado con María Magdalena, de quien habría tenido una hija, y a quien en la Última Cena habría confiado la dirección de la Iglesia; que la "verdadera" Iglesia es constituída por la estirpe de María Magdalena, a la cual, desde San Pedro hasta nuestros días, la "falsa" Iglesia de los Papas y la Jerarquía persigue implacablemente; que esa iglesia "verdadera" perdura a través de una institución llamada "priorato de Sion", de la cual Leonardo da Vinci fue un Gran Maestre; y que los cuadros de Leonardo, "La Última Cena" y la "Mona Lisa" contienen el secreto de la "verdadera" iglesia, etc.
En suma, se trata de una colección de alucinaciones y falsedades de sentido anticristiano, ya que Brown acusa a la Iglesia Católica de ser culpable del "mayor encubrimiento de la Historia". Peor aún, es una obra blasfema, al negar la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, la autenticidad de los Evangelios, etc.
Las falsedades de la novela de Brown son puestas al descubierto en el libro Rechazando El Código Da Vinci: Cómo una novela blasfema ataca brutalmente a Nuestro Señor y a la Iglesia Católica , difundido por la campaña "El Perú necesita de Fátima" (
http://www.fatima.org.pe
Rechazando el Código da Vinci ha recibido elogios de destacados eclesiásticos norteamericanos. Mons. Raymond L. Burke, Arzobispo de Saint Louis, destaca que "es una luz en la oscuridad"; y el Padre John Trigilio, Presidente de la Confraternidad del Clero Católico de los Estados Unidos, lo califica como "una brillante, sucinta y convincente refutación".Con toda la publicidad otorgada a la novela de Brown y a la película, la controversia se agudiza. Rechazando el Código da Vinci proporciona los medios para que los lectores puedan defender victoriosamente su fe.
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