Navegando contra la Corriente
Este barco pareciera la torre de una vieja fortaleza que quiso convertirse en velero para poder enfrentar las aguas y dividirlas a su paso. Navegar contra la corriente es para él una alegría, enfrentando el mar hostil, soportando vientos huracanados, esquivando arrecifes escondidos. Enorme y solitario, se muestra tal cual es, sin temor de ser él mismo, en toda la dimensión de su grandeza; dominando mucho más por su unidad que por su tamaño, nos enseña cómo es bello proclamar con ufanía lo que se es, aunque eso traiga contrariedades. Esa puede ser la imagen de un verdadero hombre: coherente, íntegro y audaz. ¿Existirán hoy almas así, capaces de sacudirse de la esclavitud de la moda y del espíritu de cordero? ¿Habrá espíritus capaces de erguirse de cuerpo entero y con valentía en medio del anonimato mediocre? ¡Queda hecho el llamamiento!.
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Velas hinchadas por el viento, quilla que desafía y vence las contrariedades, altísimo mástil que se pierde entre las nubes queriendo llegar a las estrellas; imagen de solidez y gallardía, de fuerza y de levedad.
