Don Pafuncio y la Evolución del hombre
Como todas las mañanas, el Dr. Pafuncio Guevara se encuentra enseñando a los chicos de los primeros ciclos:
... - así, después de miles de años, nuestros antepasados se convirtieron en Pithecanthropus Erectus, que ya andaban erguidos en sus dos patas posteriores. Después de un larguísimo proceso de mutaciones y adaptaciones al medio, nos encontramos hoy en la fase de Homo Sapiens, hasta que el curso inexorable de la evolución convierta a nuestros descendientes en otra nueva especie animal. -Doctor interviene Pepe, asiduo lector de Reconquista, ¿será verdad que el hombre desciende de otras especies? Porque, ¿sabe, pro'sor?, el otro día encontré en la biblioteca libros científicos que desmienten la evolución. Lo raro es que eso nunca me enseñaron en el colegio... - Ay, ay, ay...-don Pafuncio súbitamente se pone de mal humor- ¡Yo mismo me voy a encargar de que eliminen esos libros de la biblioteca! ¡No es posible que una universidad moderna como ésta tenga libros que les metan ideas reaccionarias a los alumnos! -Profesor, quisiera saber.. ¿es verdad que el descubridor del Pitecanthropus Erectus nunca mostró los fósiles a nadie? Eso no huele muy bien que digamos... Dirigiéndose a todos, don Pafuncio toma aires de superioridad erudita al responder: - Dubois ése era su nombre los escondió porque se los podían robar. ¡Pero hizo maquetas y las exhibió! -Pero por lo que pude leer replica Pepe, suponiendo que las maquetas fueran auténticas, eran sólo una bóveda craneal sin su base, dos dientes, y un fémur encontrado a 15 metros... Y con eso retrató a un ser simiesco imaginario, parado en dos patas. Eso desató una gran controversia científica: algunos decían que el fémur era de hombre, el maxilar de un chimpancé joven, y otras cosas semejantes. Además, otros reformularon la posición de las partes del cráneo y así apareció perfectamente humano ¿Cómo se puede sacar conclusiones científicas con una base tan frágil? -¡Bueno, bueno! Eso en cuanto al Pitecantropus ¿Qué me dices de todos los demás fósiles? Profesor, Ud. puede corregirme si me equivoco, pero por lo poco que sé todos esos fósiles han sido puestos en duda por científicos, porque son pedazos incompletos juntados con otros (sin que esté probado que sean del mismo individuo), y con esos fragmentos dudosos se calculó (con mucha imaginación) el esqueleto completo, se ideó cómo sería la inclinación de la cabeza y se inventó si era peludo o no. Si me permite, puedo leerle lo que apunté: El "Sivapitecus": Se hallaron unos dientes, fragmento de mandíbula y sínfisis mandibular incompleta. Varios estudiosos sostuvieron que los dientes eran de simio. Australopitecus africano: Un cráneo incompleto con mandíbula y molde intracraneal. Algunos consideraron que es una cría de simio fósil parecido al chimpancé. Hesperopitecus: sólo un diente...
-... ¡Ay, este Pepe! Interrumpe el profesor ¿Quién hace la clase, tú o yo? No nos leas toda tu lista, por favor... además, métete en la cabeza que hay varios fósiles que no han causado controversia, como el hombre de Cromagnon, el de Java, y otros más... -Claro, doctor, pero Ud. sabe mucho mejor que yo por qué: porque ésos son huesos humanos, de personas como nosotros, sólo con algunas diferencias raciales, que vivieron en eras arcaicas... Incluso el Hombre de Neandertal no puede haber sido "antecesor" nuestro, porque ahora se sabe que existió al mismo tiempo que los hombres primitivos. Por eso antes lo dibujaban en los libros de colegio todo peludo, pero ahora sale como un salvaje bien corpulento. Por sus características, lo más probable es que haya sido una raza humana que se extinguió. ¿No le parece, profesor, que si afirmamos que el neandertalense no era aún humano, tendríamos que decir que los asiáticos actuales tampoco lo son? Porque sus cráneos se diferencian de los europeos más que los cráneos neandertalenses... Pafuncio, meneando la cabeza en gesto de incredulidad, exclama: -¡Jovencito, te estás dejando fanatizar en tu iglesia católica! Mírate a ti mismo: ¿acaso eres idéntico a tus padres? ¡Ahí hay una pequeña evolución! - Todos mis hermanos y yo nos parecemos a mis papás, con las individualidades propias que resultan al formarse el código genético. Pero las variaciones son limitadas. Hasta ahora todos hemos salido humanos en mi casa, y supongo que en la suya también, doctor... se oyen algunas risas. No hay especies nuevas ni órganos nuevos. -No trates de marearnos dice, cansado, el catedrático; cuando tengas, como yo, un doctorado en Materialismo Histórico y Revolución Social, ahí puedes venir a hablarme. ¿No ves que todo evoluciona? ¡Hegel lo dice! ¡Marx y Engels lo dicen! ¡La ciencia lo dice! ¡¿Por qué no lo aceptas, Pepe?! -Profesor - prosigue el alumno, a quien el maestro no se atreve a cortar la palabra para que no se le achaque "autoritarismo"-, eso de que toda especie evoluciona, es algo que la ciencia no ha comprobado. Analice Ud. CADA UNA de las investigaciones publicadas sobre el asunto: se ha observado la aparición de animales y plantas "fenómenos"; de híbridos estériles (como la mula); de nuevas razas dentro de una misma especie (como en el Perú los "mulatos", "pardos", "zambos"; ¿quién va a ser tan loco de negar que pertenecen a la especie humana?...); pero nunca aparecen nuevas especies permanentes. Si bien hay muchos fósiles de animales o vegetales extinguidos, no hay certeza científica de que las especies de hoy sean hijas de las antiguas. A todo esto, ¿no será que los "eslabones perdidos" no se han encontrado, simplemente porque no existieron? ¿Qué le parece, doctor, si preparo una exposición sobre el tema? Pafuncio procuró escaparse por la tangente: -Cuidado, Pepe, corres peligro de convertirte en un fundamentalista cerrado... Les doy descanso por hoy, muchachos, nos vemos pasado mañana, con un tema menos espinoso ¡Cuídense! ¡Y no se olviden que el fanatismo religioso hace daño a la salud mental!.
Al retirarse el Dr. Pafuncio Guevara, Javier, uno de los alumnos persuadidos por la argumentación de Pepe, se acerca a éste y le dice: -Tienes razón, Pepe; yo tampoco creo en la evolución, pero sería bueno que el pensamiento del profe evolucionara un poquito, ¿no?
Publicado en el Boletín Reconquista Nº 9
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