
El Huracán Katrina
Aún no se habían borrado las fuertes impresiones que dejara en la retina del mundo entero el tsunami de diciembre pasado y volvemos a ver, con estupor, otro desastre natural de dimensiones asombrosas –por decir lo menos-, esta vez, en Nueva Orleáns, EE.UU.
Pocos saben, sin embargo, en el Perú, que el huracán que realizó la espantosa destrucción de esa ciudad, pasó algunos días antes del “Southern Decadence”, una fiesta homosexual anual que atrae alrededor de 125.000 personas a Nueva Orleans, marcada este año para el 31 de Agosto.
Según noticias de prensa, el “Southern Decadence” tiene una larga historia de verdaderas bacanales de homosexuales, realizando actos sexuales en las calles y en los bares. El año pasado, estas escenas fueron documentadas y enviadas a las autoridades municipales quienes ignoraron la denuncia y continuaron promoviendo la fiesta como un “acontecimiento emocionante”. Sin embargo, el huracán Katrina puso fin a esta fiesta anual y el gobernador de Louisiana ha ordenado que todos evacuen la ciudad.
Los últimos tres alcaldes de New Orleans hicieron declaraciones oficiales dando la bienvenida a los visitantes del “Southern Decadente”.
Otras “celebraciones” inmorales tenían lugar en la ciudad, como el Mardi Gras (el martes de Carnaval).
¿Simple coincidencia?
San Agustín enseña que los hombres son sometidos a un juicio individual y tienen un destino eterno, pero no así las naciones: éstas reciben los premios o castigos de sus actos en este mundo.
Hace 33 años un acontecimiento de orden sobrenatural llamó la atención del mundo: el 14 de julio de 1972 una imagen de la Virgen de Fátima (1), del primer grupo de imágenes confeccionadas por encargo de la recientemente fallecida Hermana Lucía, vidente privilegiada de las apariciones de 1917, vertió lágrimas en una Iglesia de Nueva Orleáns.
Este hecho milagroso se registró un total de siete veces y dio lugar a análisis científicos en la propia imagen, que dieron como conclusión la imposibilidad de explicar naturalmente este prodigioso hecho. La foto de la lacrimación dio la vuelta al mundo siendo publicada en muchos diarios y, desde entonces, la Sagrada Imagen continúa recorriendo el orbe entero, recordando a quienes tienen la gracia de venerarla, los angustiosos pedidos hechos por la misma Virgen en Fátima: oración, penitencia y enmienda de la vida.
Ninguno de estos pedidos fue atendido de 1917 para acá, y como una madre que ya no sabe que más hacer para que un mal hijo vuelva al buen camino, Nuestra Señora lloró. Lloró no sólo por Nueva Orleáns; lloró por el mundo entero.
La Virgen apareció en Fátima para evitar que el mundo fuese castigado por sus pecados, pero sus pedidos no fueron escuchados. En 1972, una de sus más representativas imágenes lloró en la ciudad que acaba de sufrir la furia inclemente de un huracán devastador y que –no sabemos por cuanto tiempo- la ha borrado literalmente del mapa.
(1) La Sagrada Imagen fue labrada en cedro en 1947, bajo la orientación de la Hna. Lucía, por el acreditado escultor portugués José Thedim. El 13 de octubre de aquel año, trigésimo aniversario de la última aparición de la Virgen a los tres pastorcitos, fue bendecida por el Obispo de Fátima, quien le dio el nombre de Imagen Peregrina Internacional.
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