A dos años del “Informe Final” de la CVR
Verdad, verdad,
¡cuántas falacias se publican en tu nombre!...


Cortesía de Tradición y Acción por un Perú Mayor

La célebre exclamación de Madame Roland sobre la Revolución Francesa — Libertad, libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre — nos acude a la mente, aplicada al tema de la verdad, al enterarnos que una de las más controvertidas conclusiones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), referida al número de víctimas de la violencia entre 1980 y el 2000, ha sido rebatida en forma concluyente por una alta autoridad en materia estadística.

El debate que la CVR eludió


Como se recuerda, la CVR duplicó la cifra de víctimas fatales hasta entonces admitida por diversas fuentes de investigación (entre 28 mil y 35 mil muertos, en su abrumadora mayoría asesinados por SL-MRTA), haciéndolas saltar a 69.200. Y lo hizo basada en una única fuente, las proyecciones especulativas de un personaje también controvertido, el norteamericano Patrick Ball, contratado ex profeso por dicha comisión.

En nuestro manifiesto difundido por la prensa nacional, Conclusiones parcializadas, vehemente afán punitivo, y un gran olvidado: el bien común (“Correo”, 10-10-2003), tuvimos oportunidad de cuestionar el arbitrario método empleado por la CVR para realizar dicho cálculo, mostrando su total falta de sustento en datos concretos, y denunciando que lo que se buscaba con ello era tan sólo atribuir muertos ficticios a las Fuerzas Armadas, a fin de “hacer aparecer a éstas  como masacradoras de civiles inocentes”. Por cierto nunca fuimos refutados, ni fue ésa la única conclusión del “Informe final” que nos tocó rebatir en su momento, sin recibir la menor réplica, pues la CVR eludió el debate sobre el asunto.
¿Los muertos son biomasa?...
Ahora, es la ciencia estadística la que echa por tierra las cifras de la CVR. El Dr.Hugo Ñopo, destacado matemático, estadístico y economista peruano, graduado en varias universidades del Perú y Estados Unidos, con maestría en economía matemática en Brasil y varias veces laureado en su especialidad, considera que la cifra de 69.200 víctimas propalada por la CVR país es “poco seria y absolutamente irresponsable”. Explicó que el método usado por Ball puede ser válido para calcular — solamente por aproximación — “los delfines en un océano”, la “biomasa de anchoveta”, o “los venados de un bosque”, pero nunca los muertos por la violencia. Al contrario, señala que “emitir una cifra sin que se muestren las identidades de las víctimas demuestra que no hubo rigor científico ni matemático” en ese cálculo. Para hacer una estimación correcta en la materia, se requiere primero “información precisa, que en este caso serían las víctimas registradas”, y a partir de éstas hacer una serie de inferencias y usar supuestos válidos para llegar a un número real.
Premisas inválidas, conclusión “risible”
La CVR, en cambio, aplicó supuestos inválidos, pues no correspondían a la naturaleza de la investigación. Sería, explica Ñopo, como aplicar parámetros de teoría monetaria a fenómenos que no se relacionan con ella, por ejemplo del mercado de trabajo. Y además, agrega, “es imposible hablar de un número. Lo más serio es hablar de rango de cifras. Por eso, decir que son 69.200 es algo risible” (“Correo”, 9-9-2005).

*   *   *

Pero si los científicos serios consideran “irresponsables”, “poco serias” y “risibles” las cifras de la CVR, ¿por qué ésta quiso hacerlas pasar por definitivas? —La explicación es simple: la mayoría de los integrantes de la CVR provenía de la izquierda marxista, como de la igualmente marxista teología de la liberación. Pero además de seguir a Marx, se han comportado en el caso como émulos de Voltaire — quien lanzó la célebre consigna “mentid, mentid, que al final algo queda” — y de Lenin, cuyo lema “el fin justifica los medios” aplicaron al pie de la letra, manipulando cifras antojadizamente, con un indisimulable fin ideológico. Aparte de su gravedad intrínseca, este falseamiento constituye una burla al país.

Por eso, al cumplirse dos años de la publicación del “Informe Final” de la CVR podemos afirmar que, por más que una campaña interesada se afane en dar apariencia de seriedad a las cifras de víctimas que maneja dicho texto, tarde o temprano éstas terminarán cayendo en el vacío: el público ya tiene acerca de ellas opinión bien formada, la cual, parafraseando a Mme. Roland podría expresarse así: ¡Verdad, oh verdad, cuántas falacias se publican en tu nombre!...




Este artículo proviene de Reconquista
http://www.reconquistaperu.org

La dirección de este artículo es:
http://www.reconquistaperu.org/modules/sections/articulo-119.html