
La “píldora del día siguiente” Marxismo, píldora y “revolución sexual”
El controvertido “anticonceptivo oral de emergencia” (AOE), también llamado “píldora del día siguiente”, más allá de su letal efecto químico, está teniendo un saludable efecto “psicoquímico”, como catalizador de la opinión pública: a medida que el debate se amplía, la verdad se abre paso, los pensamientos ocultos de muchos se revelan, las conciencias adormecidas despiertan, y los campos se definen en una sana polarización.
I – Verdades ignoradas
El público peruano no está suficientemente informado sobre la naturaleza y efectos del AOE, lo cual resulta indispensable para una comprensión cabal del asunto. Por eso conviene señalar algunos aspectos básicos del tema, habitualmente silenciados por la prensa:
1. El AOE no es un medicamento –Se define comomedicamento la sustancia que cumple la función de prevenir, curar o aliviar una enfermedad, así como corregir o reparar sus efectos. El componente básico del AOE, la droga Levonorgestrel (LNG), no cumple ninguna de dichas funciones. Es un mero agente químico destinado exclusivamente a impedir tanto la fecundación humana como la implantación del cigoto (óvulo fecundado) en el útero. Ahora bien, sucede que ni la fecundación ni la implantación son enfermedades, sino etapas naturales de la concepción humana, que el fármaco interrumpe abruptamente, pudiendo incluso ocasionar la muerte del cigoto. Luego, la acción del AOE no sólo no es medicinal, sino que es anti-medicinal en la medida que trastorna violentamente una función natural del organismo femenino sano.
2. En vez de curar, perjudica la salud –Esto es tan cierto que los laboratorios productores del AOE alertan que su ingestión puede causar náuseas, vómitos, vértigo, cefaleas, dolores abdominales, etc. O sea, se trata de una droga que no sólo no cura, sino que además puede causar perjuicios a la salud de quien la ingiere.
3. ¿Droga asesina? – Se discute el efecto abortivo de la píldora. Lo cierto es que en mayo de este año la Agencia de Drogas y Alimentos de Estados Unidos advirtió sobre esa posibilidad, por lo demás, obvia. Y hasta el momento no hay ninguna investigación que permita concluir que dicho efecto esté descartado. Antes bien, sus fabricantes en todo el mundo, sin excepción,[1] advierten que el AOE sí puede impedir la implantación del cigoto –que ya es un embrión humano– en el endometrio, y de esta manera producir un aborto químico. Es, por lo tanto, una potencial droga asesina[2]. Esa posibilidad es corroborada por estudios de peso realizados en varios países[3].
4. Prohibiciones judiciales a su distribución –Por esa razón, en Chile y la Argentina las máximas instancias judiciales (Corte Suprema de ambos países) acogieron la opinión de especialistas de que la píldora conteniendo LNG podría ser abortiva; y en cosecuencia prohibieron, en el año 2000 y el 2001 respectivamente, su producción y comercialización. Como ambas prohibiciones se referían a denominaciones específicas, los fabricantes las eludieron mediante el simple cambio de nombre de la droga; y con la connivencia de organismos de salud continuaron a expenderla[4].
5. Renovada prohibición judicial –No obstante, en Chile un nuevo fallo judicial, emitido recientemente (el 28 de junio pasado) por el 20° Juzgado Civil de Santiago, anuló la resolución del Instituto de Salud Pública (ISP) que en agosto del 2001 habia autorizado la comercialización de la droga LNG bajo su nuevo nombre Postinor-2. Así, desde ahora queda prohibida su distribución en todo el territorio chileno[5].
Sin embargo el caso no quedó ahí. Diez días después, el 9 de julio, el mismo juzgado ordenó la incautación preventiva del fármaco en todo el país, con base en el art. 75 del Código Civil que protege la vida del no nacido[6].
II – El debate en el Perú: escamoteos, fraude, manipulación informativa
En nuestro país, a fines de mayo el Ministerio de Salud anunció que pasará a distribuir la píldora gratuitamente, suscitándose de inmediato un candente debate que continúa hasta ahora, entre partidarios y opositores a dicha medida.
Resulta significativo que, en ese debate, los adeptos del AOE escamotean los datos que hemos mencionado, y desenvuelven una argumentación superficial, confusa y falseada, además de impregnada de hostilidad hacia la Iglesia Católica y el sentimiento católico de la población peruana.
Un frente anticientífico y anticatólico – Se configura así un singular frente, al mismo tiempo anticientífico y anticatólico, que engloba desde cierta prensa supuestamente “seria” y políticos liberales, hasta todas las gamas de la izquierda, incluso las versiones más updated de ésta, que conforman el “nuevo proletariado” de la revolución cultural: feministas, abortistas, ecologistas radicales, pervertidos sexuales, etc. Todos ellos parecen buscar suplir su falta de argumentos con recursos de bajo jaez, tales como presentar datos falseados, manipulación de estadísticas, difamación grosera, etc.
La “argumentación” pro-píldora, en cámara lenta – Para sólo dar algunas muestras, el periodista C. Hildebrand, refiriéndose a una encuesta según la cual la mayoría del público estaría a favor de la píldora, comentó: “los peruanos son católicos, pero no son tontos”. ¡“Tonto” sería, pues, el católico que acata la enseñanza moral de la Iglesia!.... Otra periodista, M. Balbi, va más lejos, y aludiendo también a presuntas “encuestas mayoritariamente a favor del AOE”, se erige en jueza de las “faltas” de la Iglesia: “Mal hace la Iglesia Católica en ir contra la corriente”[7]. El “mal”, por lo tanto, sería que la Iglesia sea fiel a su doctrina moral gloriosamente inmutable; el “bien” sería que la abandone y se pliegue a una “corriente” cuya importancia real no está demostrada... [8].
Ni siquiera la Ministra de Salud, Sra. Pilar Mazzetti, se eximió de atacar indirectamente a la Iglesia apelando a una terminología anticatólica démodé, al declarar que la oposición a la píldora procede de sectores “oscurantistas”. De igual modo la ex ministra Susana Villarán, apelando a un lenguaje de lucha de clases, divide la sociedad en dos categorías antagónicas, los que pueden y los que no pueden comprar la píldora. Y califica de “injusticia” la situación de los “sin píldora”, embistiendo de paso contra los “grupos confesionales intolerantes” –o sea los católicos– opuestos al reparto gratuito del fármaco[9].
Fanáticos del anti-“fanatismo” – Como siempre ocurre, al lenguaje de Marx se asocia el de Freud. El sicoanalista C. Rodríguez Rabanal, por ejemplo, aludiendo explícitamente a la enseñanza de la Iglesia, celebra que algunos quieran “sacudirse de (sic) esas taras ideológicas”, y convoca a “combatir esas posiciones extremas y fanáticas”[10]. Lenguaje similar aparece en un “Pronunciamiento” de apoyo a la liberalización de la píldora, emitido por un profuso batallón de ONGs nacionales y foráneas, que se atribuyen una imaginaria representación de la “sociedad civil”. Entre ellas figuran organizaciones feministas, abortistas, de homosexuales como un “Colectivo Contranaturas”(sic) y otros; sin que falte un enigmático “Centro Parroquial Ecuménico”[11].
Matémoslos “por las dudas”... – Ciertos medios de prensa no podían dejar de asociarse a esta urdidura anticatólica, dando amplia cobertura a los adeptos del AOE y posicionándose ellos mismos a favor del fármaco. Pero su argumentación es de una pobreza abismal. Por ejemplo, un cotidiano limeño acusa de “intransigente y dogmática” la idea de que el óvulo fecundado ya es un nuevo ser humano; porque, según afirma, “la ciencia aún tiene fuertes dudas” sobre ello, y por tanto el Estado no debe doblegarse ante “motivos confesionales o presiones religiosas”[12].
Esas “fuertes dudas” son, en realidad, una falacia: el cigoto sí es un embrión humano. Pero además, la argumentación del periódico no podía ser más burda: como habría “dudas” sobre si esa célula inicial es ya un ser humano o no, ¡entonces matémoslo de una vez!!!
En Derecho existe el principio elemental in dubio pro reo (en la duda, presúmase a favor del inculpado). Si esto vale para quien es acusado de un delito, a fortiori vale para un ser totalmente inocente, como lo es el embrión. Sin embargo, aquí se preconiza lo contrario: en la duda sobre si hay vida humana o no, presúmase contra la vida inocente... ¿No es un insulto a la inteligencia de los lectores?!
El capricho erigido en “derecho” – Lo mismo puede decirse de una “Carta Abierta” suscrita por representantes del liberalismo y de la izquierda. En nombre del “derecho a la salud” los firmantes declaran que “el Estado está en la obligación de garantizar la disponibilidad de... la anticoncepción oral de emergencia”[13]. Pero si, como hemos visto, el AOG no es un medicamento y por lo tanto no remedia ningún problema específico de salud, esa reivindicación es simplemente infundada. Realmente, de intelectuales como Mario Vargas Llosa y otros firmantes, cabría esperar argumentos menos precarios que ese antojadizo “derecho” a la píldora... Pero, si no los presentan, debe deducirse que no los poseen.
Un odio revelador – Otros periódicos, en fin, a propósito del AOE se permiten acoger ataques panfletarios a la Iglesia que verdaderamente asombran por su mal gusto y virulencia, cuyos autores revelan un animus injuriandi tan extremo y tan torpe, que el debate sobre el fármaco parece servirles únicamente de pretexto para desatar su odio anticatólico[14]. Esta actitud los descalifica de antemano, y tiene la ventaja adicional de revelar los pensamientos ocultos “en los corazones de muchos” (cfr. Luc. 2, 35), permitiendo así que el público sepa quién es quién, y se produzca una saludable definición de campos.
Estos ejemplos son suficientes para aquilatar la vaciedad de la posición pro-AOE. Vacío confirmado por el silencio del Ministerio de Salud en las últimas semanas, después de que todos sus argumentos para justificar la distribución del fármaco –incluyendo datos gravemente falseados– fueron siendo demolidos uno a uno por una oportuna, inteligente y muy bien fundamentada réplica, oriunda del campo católico[15].
III – Bajo pretextos seudo-científicos, una meta ideológica radicalmente anticristiana
Cabe entonces preguntarse: ¿por qué se quiere difundir en el país este fármaco potencialmente asesino? ¿Quién promueve esta ofensiva? —A muchos sorprenderá la respuesta: es el viejo socialismo, que renace con nuevos ropajes...
Para comprender este hecho, notemos que los marxistas nunca hicieron secreto de su intención de demoler la familia, como medio de destruir la civilización cristiana y establecer la completa anarquía social. Así, por ejemplo, Federico Engels, autor junto con Carlos Marx del “Manifiesto de los comunistas” de 1848, afirma en su libro El origen de la Familia, la Sociedad y el Estado que el comunismo no podrá implantarse efectivamente mientras no se destruya la famila “burguesa” y se logre establecer el colectivismo sexual. Lo mismo sostenía su contemporáneo Miguel Bakunin, padre de la vertiente anárquica del comunismo[16]. Coherentes con esta idea, a lo largo del siglo XX marxistas y freudianos como Wilhelm Reich, Herbert Marcuse o Toni Negri desarrollaron más ampliamente sus alcances concretos. Y hacia finales del siglo XX, el desmantelamiento de la familia se convirtió en propuesta ideológica de partidos afiliados a la Internacional Socialista, entre ellos el PS francés y el PSOE español. Nació así una nueva estrategia de revolución, ahora en el campo de las costumbres, la llamada revolución cultural. Ésta consiste, según el ideólogo del PS francés, Pierre Fougeyrollas, en una “revolución en las formas de sentir, de pensar y de actuar, una revolución de las formas de vida colectiva e individual, en suma, una revolución en la civilización”. Su punta de lanza es la “revolución sexual”, que tiene por meta “la abolición de las relaciones actuales entre los sexo” y “debe acompañar el curso de la revolución económica, social y política”[17].
La revolución sexual es entonces la vanguardia y también la versión más actualizada del marxismo. Ella conjuga el igualitarismo, el hedonismo y el materialismo más exacerbados, encubiertos en una nueva y alucinada concepción del derecho, los llamados “derechos sexuales y reproductivos”. Con esta figura jurídica se pretende legitimar el libertinaje sexual, en nombre de un “derecho al placer” sin límites ni restricciones, ni siquiera las puestas por la naturaleza. Y de esa manera se llegaría a la pulverización del matrimonio, de la familia y del orden social.
Tenemos así el endiosamiento mórbido del placer sexual como nueva bandera revolucionaria. La documentación al respecto, aunque generalmente ignorada por el público peruano, es torrencial. Por ejemplo, en Chile el gobierno socialista y parlamentarios de izquierda están impulsando un “Proyecto Marco sobre Derechos Sexuales y Reproductivos”, que incluye el delirante “derecho... de alcanzar el máximo de placer” y preconiza incluso su ejercicio “desde temprana edad” [18].
Es claro que en esa perspectiva hedonista a ultranza, la gravidez resultante del acto sexual es vista como un obstáculo a ese “máximo de placer”. Así lo sostiene sin tapujos el Partido Socialista español: “La sexualidad debe ser considerada como una dimensión placentera... independiente de la reproducción. Por lo tanto no podrá haber una auténtica entrega al placer mientras exista el temor al embarazo no deseado”[19]. De ahí la actual ofensiva para dar carta de ciudadanía al crimen de aborto, comenzando por sus formas veladas, como la “píldora del día siguiente” y otras.
Siendo así, no puede extrañar que toda la izquierda peruana haga causa común a favor del AOE. El marxismo, hoy metamorfoseado en revolución cultural, vuelve ahora todas sus baterías contra la institución familiar. No tengamos duda, la promoción del AOE –más allá de sus disfraces “terapéuticos”– se inscribe en una ofensiva ideológica de carácter marxista y neopagano, y cabe a los católicos el deber de denunciarla y contrarrestarla mediante una acción inteligente y concertada.
En tal sentido, considerando que la abrumadora mayoría de los peruanos es católica y a ese título rechaza el crimen de aborto, por cierto rechazaría también la píldora si conociera debidamente tanto su posible efecto abortivo como el fondo ideológico anticristiano de la campaña para imponerlo.
Esto es lo que se debe revelar con la mayor amplitud. Es hora de que los católicos salgan de la modorra y pasen decididamente a la acción, tanto sobre la opinión pública como en el terreno legal.
Porque, si en Chile se logró conjurar la amenaza del AOE, ¿porqué no podremos lograrlo en el Perú?
[1] Ver la concluyente información suministrada por: http://www.tercerefecto.com/fabricantes.htm.
[2] Este efecto es reconocido incluso por el Glosario Médico Oficial la Organización Mundial de la Salud (OMS): "Emergency contraceptive pills work by interrupting a woman’s reproductive cycle by... preventing implantation of the ovum” ( ver http://mednet.who.int/Eml/disease_)
[4] También en el Perú, en el año 2001 el Ministro de Justicia envió al Ministro de Salud un informe técnico-jurídico en el cual recomienda derogar, por anticonstitucional, la autorización para incluir la AOE en las pautas de planificación familiar.
[5] “El Mercurio”, Santiago, 29-6-04. La sentencia destaca que ninguno de los laboratorios que producen el LNG presentó informes técnicos que descartasen su posible efecto abortivo, mientras que varios organismos médicos sí aportaron pruebas en ese sentido.
[7]El sexo de los ángeles, “El Comercio”, 22-6-04.
[8] Por lo demás, es perfectamente dudoso que esa “corriente” sea mayoritaria, y más dudoso aún que sea auténtica, es decir, que sus componentes conozcan el efecto abortivo del AOE. Pues la encuesta realizada en junio por la Universidad de Lima revela que la mayoría de los limeños (el 56.5 %) está poco informada o nada informada sobre el tema; y que de los informados, también la mayoría –el 53.0 %– considera que la píldora sí es abortiva, mientras que el 36.6 % considera que no lo es; además, de abril a junio el número de los “informados” bajó del 41,9% al 35%; el de los “nada informados” creció 4,9 %,y el “No sabe – no contesta” creció 4,7 % (Cfr. Universidad de Lima, estudio 223, 5 y 6 de junio de 2004, in http://www.ulima.edu.pe/webulima.nsf/default/ 1090CF4DC0FE8CB905256E630017BCEC/ $file/barometro_abr_2004.pdf.
[9] “Correo”, 5-6-04, pág. 8.
[10] “Correo”, 28-6-04, pág. 15.
[11] “El Comercio”, 20-6-04, pág. A 13.
[12] “Expreso”, 16-6-04, pág. A 12, Editorial.
[13] “El Comercio”, 20-6-04.
[14] Ver por ejemplo“Correo”, 8-7-04, columna de A. Bedoya Ugarteche.
[16] “Nosotrosentendemos la Revolución en el sentido de aquello que hoy se llama desencadeamiento de las malas pasiones y la destrucción de lo que en el mismo lenguaje se llama'orden público'.
(Mikhail Bakunin, Socialisme Libertaire et Autoritaire, pp. 336, 337).
[17] Pierre Fougeyrollas, Marx, Freud et la révolution totale, Anthropos, París, 1972, pp. 390 y 630.
[18]Fanny Pollarolo y otros, Proyecto Marco sobre Derechos Sexuales y Reproductivos, Congreso de Chile, Boletín Nº 2608-11.
[19]Partido Socialista Obrero Español, Resoluciones – 29 Congreso del PSOE, pág. 234.
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