¿Cómo se hace un aborto?

Se debate actualmente en varios países la legalización del aborto de bebés anencefálicos. RECONQUISTA pone a tu disposición algunos artículos que han salido al respecto -éste en particular, en la prensa brasileña- a fin de estar preparados cuando dicho debate se inicie en nuestro país.
Las ONGs anti-vida y anti-familia no pretenden hacer aprobar leyes como el aborto o la eutanasia-totalmente libres, de manera directa; ellas manipulan, primero, casos extremos, como la tetraplejia para la eutanasia (la película "Mar Adentro", de Alejandro Amenábar, es un caso típico), o los bebés anencefálicos, para el aborto; esforzándose, eso sí, en crear corrientes de falsa compasión. Cuando ven que ya el terreno les es más favorable, comienzan a hablar más claramente (abusando, cómo no, de los eufemismos; por lo menos, mientras estos les sean necesarios...), de la "vida digna hasta el final" o del "derecho de la mujer a decidir". Al final, logran sus cometidos, no por haber demostrado ninguna de sus tesis, sino por haber desarmado, progresivamente, a una opinión pública poco informada, indolente o trabajada por la deterioración de las costumbres. Y se llega a extremos (como el que narra el artículo de abajo) en los que ya no se discute si el feto es un ser humano o no. Se da por descontado que lo es, pero eso es irrelevante; se trata, no más, de ahorrarle un poco de dolor (sigue la falsa compasión) a la hora de ser asesinado en el vientre de su madre... 
Para saber más al respecto de estas viejas tácticas, en éste y otros campos, te recomendamos descargar el estudio "Revolución y Contra-Revolución" del Prof. Plinio Correa de Oliveira, que encontrarás en la sección descarga de libros.


¿Cómo se hace un aborto?

Ives Gandra da Silva Martins

Asistí a un programa de televisión en el que una obstetra, la Dra. Marli Virgínia Lins e Nóbrega, al hablar del sufrimiento del feto o del bebé ya formado, durante el aborto, recordó que en algunos países ya se estudia la posibilidad de anestesiarlos, antes de la práctica del mismo, para que no sufran tanto cuando les fuere quitada la vida.
En el referido programa (Tribuna Independiente, de la Red Vida), los padres de una criatura anencefálica - que no optaron por la anticipación de la muerte de su hijo, y sí por dejarlo nacer y vivir algunas horas - relataron cómo fueron acompañando el desarrollo del niño, por ultra-sonido, en el vientre materno, y que sus gestos demostraban durante los primeros meses de vida, al pasarse las manitos por la cabeza, que sentía la pérdida gradual o la mala formación de su cerebro.
En los abortos en los que el niño ya tiene cerca de 1kg, el método aconsejado es la cesárea, y después - como ocurre en las clínicas abortistas norteamericanas - se deja a la criatura morir en un tacho de basura, a pesar de haber nacido viva.
Menos usado es el proceso de quemar al nascituro, como si fuera alcanzado por una bomba de napalm.
Ningún método elimina el dolor del feto o del bebé.
Hablar, por lo tanto, de aborto en forma "neutra", sin examinar el dolor infligido al nascituro, es querer, como el avestruz, ignorar la realidad, o sea que el aborto es una forma de pena de muerte, con la utilización de métodos sangrientos e inhumanos. Tales métodos son hasta más violentos que los empleados para la ejecución de seres humanos ya nacidos.
En el caso de los bebés anencefálicos, en que la autorización para la realización del aborto - según decisión de mi queridísimo amigo y brillante jurista, ministro Marco Aurélio de Mello - puede ser tomada hasta el último día del embarazo, se está ante la siguiente situación absurda: matar al niño en el vientre materno, un momento antes del parto, es permitido, no constituyendo crimen tal acto de eliminación de la vida; crimen sería matar al anencefálico un minuto después del nacimiento; esto está prohibido y tal acto es considerado un delito...
Un último aspecto es de realzar. La anencefalia puede ser parcial o total, de tal manera que, incluso con los más modernos equipos, no es posible garantizar en un 100% la precisión del diagnóstico. Según el testimonio de una alumna mía, en su caso fue diagnosticado la anencefalia, y ese diagnóstico, felizmente, estaba equivocado.
Traigo el asunto, nuevamente, a mi columna quincenal, no sólo para responder a las muchas cartas de apoyo y de críticas que recibí, si no, fundamentalmente, para la reflexión de los 11 ciudadanos brasileros (los jueces) que decidirán si entre las grandes conquistas de la civilización moderna está la de tener libertad para transformar al ser humano en basura de hospital.

Publicado en Jornal do Brasil, jueves 12 de agosto de 2004 - "Como se faz um aborto"



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