
Ola de blasfemias amenaza propagarse por Sudamérica
Quizás a muchos sorprenda el título de esta noticia, pero no a aquellos que viendo la enorme crisis moral que arrastra a todos los países de nuestro continente, veían que no tardaría en llegar un agravamiento aun mayor. “Un abismo llama a otro abismo” ; después de que la ley de Dios pasara a no significar nada, o casi nada, para considerables sectores de la sociedad y para casi todos los Estados, era lógico que los restos de Civilización Cristiana que aún perduran, incomodaran a quienes quisieran ver completamente barrida de la sociedad toda referencia a Dios y a lo sagrado.
Es pues que, en la ilusión de llegar a esta meta, los radicales de dicha quimera osen hoy en día el arremeter por medio de blasfemias, sacrilegios y profanaciones contra todo lo que hay de más santo.
Algunos hechos recientes señalan el extremo de iniquidad al que se puede llegar en esta materia. Uno de ellos ocurrió en Venezuela hace un tiempo atrás: decenas de partidarios del presidente Chávez arremetieron contra varias imágenes de la Santísima Virgen ubicadas en una plaza céntrica de Caracas. La periodista Eleonora Bruzual narra así el brutal atentado:
"A la Virgen de la Rosa Mística la pusieron en el suelo y, en un ritual espeluznante, entre bailes, risas macabras y violencia sin fin, uno de los diablos esgrimió un palo y de un solo golpe decapitó a la Virgen, ante el júbilo enfermo de uno de los delincuentes. (La segunda estatua, de la Virgen Milagrosa) fue bajada de su pedestal, fue bailada en una especie de rito escalofriante, para terminar pintándole círculos rojos en la sien y en la espalda, (siendo objeto de actos de aberraciones sexuales y morales inenarrables)” (cfr. Eleonora Bruzual, "Satanás se complace", El Nuevo Herald, Dic. 13, 2003) Click para recibir articulo Bruzual.
Más recientemente, en Argentina, actores cómicos representaron un sketch vilipendiando a la Santísima Virgen y presentándola ‘milagrosamente’ aparecida bajo la forma de materia fecal en un inodoro, rodeado de feligreses rezando el Rosario y encendiendo velas.
Casi al mismo tiempo el artista argentino León Ferrari inauguró una exposición blasfema en la que llega a un extremo inimaginable de injurias a Nuestro Señor Jesucristo, su Santísima Madre y los Santos.
Por ser de mucho interés para los lectores de reconquistaperu.org, transcribimos el enérgico manifiesto que la Fundación Argentina del Mañana lanzó protestando contra esta tremenda ofensa de los enemigos del nombre de Dios. Después de su lectura quisiéramos amigo lector, que te preguntes, que tanto demoraremos en ver en nuestro país actos semejantes a los ocurridos en las mencionadas naciones, a las cuales nos unen tantos lazos de amistad y afinidad.
Reapertura de la muestra blasfema en el Centro Cultural Recoleta
Ante la “furia anticatólica” una proclamación de Fe inquebrantable
Ante la reapertura de la muestra blasfema en el Centro Cultural Recoleta dispuesta por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Fundación Argentina del Mañana advierte sobre el peligro de que los católicos nos acostumbremos a asistir, entre avergonzados e inertes, a la vejación de todo cuanto tenemos de más sagrado.
Para evitar la generalización de ese estado de ánimo que provoca un decaimiento en el amor a Dios, tiende a relajar el fervor de toda la vida religiosa del país y, por ende, debilita las raíces cristianas de nuestra Patria, ofrecemos este análisis e invitamos a nuestros compatriotas a peticionar incansablemente a las autoridades, dentro del más estricto respeto al orden y a la ley, que dispongan el cierre definitivo de la muestra.
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Como es de conocimiento público, cuando Buenos Aires se preparaba para celebrar el Nacimiento del Divino Redentor, el Gobierno de la Ciudad Autónoma inauguró una torpe exposición en el Centro Cultural Recoleta con la colección de un artista que, desde hace muchos años, se empeña en atacar la Fe Católica, contra la que se rebela y contra la cual alimenta de un modo soez un clima de desprecio, animadversión e injusta discriminación.
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El hecho suscitó una reacción inmediata. Voces de las más autorizadas condenaron la exposición y su patrocinio por parte de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad; desde distintos ámbitos se advirtió a las empresas patrocinadoras y anunciantes sobre el carácter sacrílego de la muestra. Como era de esperar, la noticia sacudió el ambiente católico en general.
El Cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, Arzobispode Buenos Aires, afirmó con autoridad de Primado de la Argentina que se trata de una “blasfemia que avergüenza a nuestra ciudad”. La Defensora del Pueblo de esta Ciudad, Dra. Alicia Pierini, por Resolución N° 5270/04 recomendó a las autoridades del Centro Cultural Recoleta de la Secretaría de Cultura del Gobierno porteño que “en reconocimiento del error cometido por imprevisión del resultado de ofensa, desagravie públicamente a la comunidad cristiana ofendida por el ultraje a sus símbolos sagrados”.
La Pontificia Universidad Católica Argentina denunció, en Carta Abierta dirigida al Dr. Anibal Ibarra, que el Gobierno de la Ciudad está auspiciando una muestra dirigida “específicamente a ridiculizar y degradar a las personas de Nuestro Señor Jesucristo, de la Santísima Virgen María y a los valores esenciales del culto católico.”
La casi totalidad de los patrocinadores de la muestra y muchos de los auspiciantes de la Asociación Amigos del Centro Cultural, en atención a los numerosos reclamos recibidos por parte del público, lamentaron de diversos modos haber sido “sorprendidos como involuntarios partícipes en una situación que termina agraviándonos a todos”, en consecuencia de lo cual fueron borrados los nombres de las empresas que constaban en el cartel de la exposición.
El día de la Inmaculada Concepción miles de fieles se unieron, bajo una intensa lluvia, frente a la histórica Basílica del Pilar, en un acto de reparación por lo que constituye una ofensa gravísima a sus más entrañables creencias.
Las expresiones de repudio incluyeron también instituciones y personalidades de Buenos Aires y del interior del país, incluso no católicas.
La Asociación Cristo Sacerdote recurrió a la Justicia que, en primera instancia, hizo lugar a la denuncia disponiendo la clausura provisoria de la muestra. El fallo de la Cámara, con un voto en disidencia, ordenó reabrirla aunque dos de sus miembros reconocieron la existencia de una lesión a los sentimientos religiosos de una parte importante de la población (“Sí a la libertad, no al agravio”, 30-12-2004)
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Pese a todo, el Gobierno de la Ciudad continúa inamovible en su activo apoyo a la exhibición blasfema y dispuso su reapertura aduciendo su obligación de preservar la “libertad de expresión”.
Pero como bien dice la Asociación Cristo Sacerdote, “la libertad de expresión no es libertad de agresión y no puede el Estado promover el odio religioso” de un artista que se enorgullece de haber fundado el “Club de impíos , herejes, apostatas, blasfemos, ateos, paganos, agnósticos e infieles” (“CIHABAPAI”).
Por otra parte, las autoridades no pueden dejar de tener conciencia del peligro que estas actitudes entrañan para la paz social.
En ese sentido, son elocuentes los hechos sucedidos el domingo 19 de diciembre, tras el acto de protesta por el cierre temporario de la muestra del que participaron artistas, estudiantes, funcionarios y militantes políticos pertenecientes a Madres de Plaza de Mayo, Partido Obrero, Movimiento Socialista de los Trabajadores, Izquierda Unida y piqueteros, entre otros movimientos. Como denunciaron diferentes asociaciones civiles del tradicional barrio porteño Recoleta, dichos manifestantes impidieron el acceso al culto de quienes querían asistir a Misa en la iglesia del Pilar, pasando a la agresión física, con escupitajos a señoras y ancianos, e incluso arrojando botellas al atrio (“La Nación”, 20-12-2004 y Carta de Lectores, “La Nación”, 27-12-2004).
¿Es esta la libertad de expresión que las autoridades pretenden garantizar?
(...)
¿Qué está pasando?
¿No estará la respuesta en lo que el conocido escritor y periodista italiano Vittorio Messori ha denominado la “furia anticatólica de la cultura occidental” ? “El antisemitismo ha terminado, afirmó, pero ha sido sustituido por el anticatolicismo”, en consecuencia de lo cual de los católicos “se puede hablar mal libremente (...) con los católicos se puede, es más, se les debe hacer daño” (“Il Messagiero”, Roma, Octubre 2004 in ACI Prensa, 2-10-2004).
No hay duda alguna que ese anticatolicismo es favorecido por actitudes como la adoptada por el director del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), Ingº Enrique Oteiza, quien, basándose en una peculiar interpretación de la libertad de expresión y de la creación artística, no hizo lugar a las denuncias recibidas por discriminación contra los catolicos y valoró la muestra como “positiva”. (“La Nación”, 31 de diciembre de 2004).
Ese anticatolicismo también es favorecido por el retiro de imágenes de la Virgen María de edificios públicos, las reiteradas e impunes pintadas sacrílegas en el frente de la Catedral de Buenos Aires, las injurias a María Santísima y a la Religión en programas de televisión, como también por proyectos de ley que pretenden imponer la educación sexual obligatoria en los colegios públicos y privados, socavando así la sagrada institución de la familia y, al usurpar la patria potestad, abriendo las puertas a una auténtica persecución religiosa.
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Al denunciar esta grave amenaza que, en último análisis, pone en riesgo la continuidad de la Argentina como nación católica, la Fundación Argentina del Mañana y quienes participan de su Cruzada Reparadora del Santo Rosario elevan su súplica a la Virgen de Luján, nuestra Reina y Patrona, pidiéndole que, frente a la agresión desatada por esta “furia anticatólica” que parece no tener límites, seamos capaces, hoy y siempre, de proclamar con una Fe inquebrantable: “Credo in unam, sanctam, catholicam et apostolicam Ecclesiam”, “Creo en una, santa, católica y apostólica Iglesia”, contra la cual, según la promesa hecha a San Pedro, las puertas del infierno no prevalecerán.
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